sábado, 15 de febrero de 2014

Viaje a Valdivia Dia 4

A pesar de levantarnos muy temprano igual salimos un poco atrasados, menos mal la micro paso tarde, esta vez con Francisca hablamos de nuestras familias, me cuenta que una de sus hermanas es Krishna (perdon si lo digo mal) y que ella tambien lo hace, de hecho al despedirnos en el terminal a la tarde me entrego unos libros que hablan de la muerte y de Krishna, hasta el momento solo he leído uno. En nuestra visita a San Jose de Mariquina, paseamos por la plaza, la iglesia que es muy antigua pero tiene un sistema de calefacción de ultima generación, y visitamos el cementerio, tumbas muy antiguas, hablamos un poco de la muerte, le digo que yo pienso al respecto es que la muerte forma parte de nuestras vidas, que todo acaba y ella me dice que cree en la reencarnación, El sol este día se paso, mientras nosotros paseábamos por el sur, en Santiago llovía. El viaje a Mehuin estuvo bien conversado, cuando llegamos alla, nos diriguimos rapido al mercado, nuestras opciones para comer eran pocas en el mercado, compramos frutitas y a la playa a comer bajo el abrazador sol de Mehuin. Uno cojeaba con la derecha y el otro con la izquierda, pero las ganas de conocer el lugar hacían olvidar el dolor. El puente en realidad no junta ni pega con la pequeña playa que se junta con el río salado, pudimos ver a un buzo llegar con los choros, que encima tenían otros moluscos, Francisca sabia sus nombre, mira, ademas de todo lo que ya haces conoces, también sabes de nombres de bibaldos (no se ni como se escribe eso), mi salvedad es que conozco a esas flores que les dicen bailarinas.

Esta playa es rara, ya que si caminas hacia el mar, no te cubre sobre la rodilla y de hecho si caminas llegas a donde el río y el mar se pelean la arena. De vuelta al mercado para tomar la micro de vuelta a Valdivia, presumo un poco de mis dotes de fotógrafo (que en realidad no son nada), ya que cada vez que tome la cámara, me daba por mirar por el objetivo y tomar el cañón para hacer zoom. Varias veces.

Francisca me dice que en Valdivia hay un lugar que se llama a Ultima Frontera en donde podríamos encontrar platos vegetarianos, y uno de esos que ya no recuerdo como se llama tiene hamburguesas de garbanzos (nota personal: copiar idea), muy rico y barato. música en vivo y buena atención altamente recomendable, aquí nos prometimos juntarnos a tardes culturales, cine, teatro, danza, música. Al parecer no la aburrí tanto hablándole que me gustan mucho las películas, documentales y por su puesto la música, ademas de saber muchos datos freaks que al parecer nadie mas cacha.
Acordado.
Rajado para el terminal ya que faltaba muy poco para que su locomoción partiera, quedamos de acuerdo en muchas cosas, y nos despedimos prometiéndonos volvernos a ver, este momento resumió algo intenso, algo que nadie puede explicar, y que en algún lugar de nuestro ser sentimos con mucha fuerza. Increíble.
Me entrego los libros y se subió a la micro (es bus, pero les digo así por que soy un huaso). Quise subir a despedirme otra vez arriba del bus, pero ya habían cerrado la puerta, intente achuntarle para que lado del bus estaba el asiento 15, pero me equivoque. hice el gesto de despedida simbólicamente.
Como era sábado quise recorrer Valdivia de noche, la onda bohemia, pero no encontré ningún lugar en el que hubiera música en vivo, y me dolía mucho la pierna como para caminar como lo hice el primer día. A la cama y mañana se viene el ultimo día completo de este viaje.

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